Las alas comienzan a crecer cuando uno se lanza al aire pensando e intentado dar más que en recibir y creyendo en valores que van mucho mas allá de la mediocridad cotidiana que nos rodea. Y eso es una cultura que no existe en España. Sin esa cultura, instalada en los niños y la juventud desde muy temprano, sobre todo desde los medios, seguiremos en la pordiosería del conocimiento de excelencia.
El ejemplo de Oxford